En el mundo académico de la arquitectura, las repentinas son una práctica recurrente que despierta emociones encontradas entre estudiantes y docentes. Aunque pueden generar nerviosismo, también son una valiosa herramienta pedagógica.
Pero ¿qué es exactamente una repentina? ¿Cuál es su objetivo y cómo se puede afrontar con éxito?
Este artículo explora el concepto de repentina dentro del contexto escolar, sus propósitos formativos y algunas estrategias para prepararse de manera eficaz.
Entender el valor de este ejercicio puede marcar la diferencia en tu desempeño académico y la manera con la que afrontas este reto.
¿Qué es una repentina en arquitectura?
Una repentina es un ejercicio académico de diseño que se realiza en un tiempo limitado y con condiciones específicas que usualmente se desconocen hasta el momento de iniciar.
El término proviene de lo “repentino” o inesperado de la dinámica, y busca simular situaciones reales de resolución rápida de problemas en el ejercicio profesional de la arquitectura.

Este tipo de actividades puede tener distintos formatos: desde una sesión corta de 2 o 3 horas en aula, hasta un trabajo intensivo de uno o varios días.
A menudo se realiza de forma individual, pero también existen variantes colectivas. Suelen evaluarse tanto el proceso como el resultado, y su objetivo no es la perfección gráfica, sino la capacidad de síntesis, respuesta conceptual, y resolución espacial.

Propósitos formativos de la repentina
Lejos de ser solo una prueba de estrés o improvisación, la repentina tiene un trasfondo pedagógico, algunos de sus objetivos son:
- Fomentar la toma de decisiones rápida y fundamentada.
- Ejercitar la capacidad de síntesis ante condiciones limitadas.
- Estimular la creatividad en contextos de presión.
- Simular escenarios reales del ejercicio profesional.
- Promover la autoconfianza del estudiante en su intuición y habilidades.
¿Cómo prepararse para una repentina?
Aunque por definición una repentina no se puede prever, existen formas de prepararse mental y técnicamente para enfrentarla con mayor solvencia:
1. Ejercita tu pensamiento crítico: Practica el análisis rápido de situaciones urbanas o arquitectónicas. Observa tu entorno y formula pequeñas propuestas: ¿Cómo reordenarías un espacio público?, ¿Cómo sería una casa para una persona con alguna discapacidad? ¿Cuáles son sus necesidades? Este tipo de ejercicios cotidianos te preparan para pensar con agilidad.
2. Domina tus herramientas de representación: En una repentina, el tiempo es oro. Saber dibujar rápido y claro, dominar las escalas, representar una idea en planta, sección y perspectiva con soltura es clave. No se trata de dibujos perfectos, sino de que comuniquen eficazmente.
3. Administra bien tu tiempo: La gestión del tiempo define el resultado. Acostúmbrate a trabajar bajo cronómetro en ejercicios rápidos, divide el tiempo disponible en fases. Saber cuándo detenerte en una idea y cuándo pasar a la siguiente es parte del aprendizaje.
4. Confía en tu intuición proyectual: Muchas veces, el peor enemigo en una repentina es la parálisis por análisis. Si has construido una base sólida de conocimientos, tu intuición puede ser una aliada poderosa. Aprende a confiar en tu primer impulso, sin dejar de sostenerlo con argumentos válidos.
5. Cuida tu estado físico y emocional: No subestimes el valor del descanso, la alimentación y el manejo del estrés. Una mente cansada reacciona más lento, y en una repentina cada minuto cuenta. Llevar una botella de agua, tener un kit básico de dibujo listo y mantener una actitud positiva puede marcar la diferencia.

Las repentinas en arquitectura son mucho más que simples pruebas sorpresa: son oportunidades para poner a prueba nuestras capacidades reales como proyectistas. Afrontarlas con preparación, autoconocimiento y estrategia permite transformarlas de experiencias estresantes en momentos de crecimiento.
En última instancia, una repentina refleja lo que ya sabes y lo que puedes construir con ello en un tiempo limitado. No se trata de brillar con soluciones espectaculares, sino de resolver con inteligencia, claridad y sensibilidad.
Fuentes consultadas:
- Álvarez Tamayo, D. I., & Cabrera Pérez, H. A. (2005). La repentina como práctica académica de diseño enfocada al bien común. UPAEP.
- Salazar-Ceciliano, E., Alvarado-Retana, J., & Chang-Albizurez, D. (2020). Repentinas como estrategia didáctica para el desarrollo de la creatividad en los procesos iniciales de la enseñanza de arquitectura. Tecnología en marcha, (Edición especial), 71–78. Escuela de Arquitectura y Urbanismo.
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