Etiqueta: Defensa de proyecto

  • ¿Cómo explicar tu proyecto sin sonar confuso? 5 tips para tus exposiciones de Taller.

    Presentar un proyecto en el Taller de diseño (y en general en cualquier materia) puede ser una de las partes más retadoras de estudiar arquitectura.

    No solo tienes que diseñar: también tienes que explicar lo que hiciste, por qué lo hiciste y cómo funciona, frente a maestros, compañeros… Y a veces, hasta jurados invitados.

    Y ahí es donde muchos se traban: hablan mucho pero no dicen nada, se pierden en detalles técnicos o repiten lo que ya está en los planos sin realmente comunicar la idea de fondo.

    Si te ha pasado, no estás solo y es más común de lo piensas. Por eso, aquí te dejo una guía clara y sencilla para explicar tu proyecto sin sonar confuso, con pasos prácticos que puedes adaptar a tu estilo.

    1. Antes de hablar: Entiende tu proyecto, puede sonar obvio, pero no lo es tanto.

    Hazte estas preguntas clave: ¿Cuál es la idea central de mi proyecto? ¿Qué problema o necesidad estoy resolviendo? ¿Qué decisiones de diseño tomé… y por qué? ¿Qué quiero que la gente sienta o entienda cuando lo vea?

    Ejemplo: “Mi proyecto busca reconectar un barrio fragmentado a través de un centro cultural que funciona como puente físico y social.”… Con eso claro, todo lo demás (la planta, los materiales, las decisiones formales) tiene un hilo conductor.

    2. Organiza tu exposición como una historia: Piensa en tu exposición como un cuento bien contado, no empieces con detalles técnicos ni con el terreno.

    Primero, capta la atención con el “por qué” de tu proyecto. Prepara un guión y organiza tus ideas de lo general a lo particular.

    Para lograrlo, puedes guiarte de la siguiente estructura:

    • Introducción (el contexto y la idea principal): ¿Dónde está el proyecto? ¿Qué lo motivó? ¿Qué busca resolver?
    • Concepto general y estrategia: ¿Cuál es tu intención como diseñador? ¿Qué decisiones tomaste para lograrlo?
    • Desarrollo del proyecto: Explica brevemente planta, corte, fachada, relación con el sitio. No enumeres: conecta ideas.
    • Detalles clave o aportes específicos: ¿Hay algo innovador, socialmente relevante, sustentable?
    • Cierre o conclusión: Resume tu idea y cierra con claridad.

    3. Habla para que te entiendan (no para impresionar): Evita usar palabras rebuscadas, tecnicismos innecesarios o frases vacías.

    El lenguaje técnico arquitectónico es importante, pero también es importante que el proyecto  se entienda, por más complejo que sea, tu forma de explicarlo debe ser simple, directa y sincera. Práctica a explicarlo como si se lo contaras a alguien que no estudia arquitectura.

    Ejemplo: No digas: “Mi propuesta se concibe como una articulación simbólica entre dinámicas urbanas heterogéneas” Mejor di: “El proyecto conecta dos zonas del barrio que hoy están separadas”

    4. Usa tus planos e imágenes como apoyo, no como muleta: No leas lo que ya está en el plano, mejor, guía al espectador: Señala directamente en tus plantas o renders lo que quieres mostrar.

    Usa frases como “aquí se ve cómo…” o “en esta planta notamos que…”. No expliques todo. Solo lo esencial para reforzar tu discurso. Complementa la información que se ve y es evidente, con la que no lo es (la toma de decisiones y los porqués).

    5. Respira, mira al frente y cree en tu propuesta: es normal estar nervioso, pero no dejes que te domine, habla con calma, mira a tu audiencia, no te escondas. Si te equivocas o te trabas, respira y retoma con naturalidad. 

    No quieras correr, es mejor hablar poco y claro que mucho y atropellado, si tienes un tiempo límite asignado práctica tu discurso y mide tus tiempos.

    Si alguien te hace una pregunta difícil, no te pongas a la defensiva: escucha, piensa y responde con lo que sí sabes, recuerda que no necesitas defender todo, pero sí mostrar que tu proyecto tiene sentido y que lo pensaste con intención.

    Pero lo más importante ¡Ensaya antes!

    No improvises del todo. Puedes hacerte una pequeña guía con los puntos clave y practicar frente a un espejo, un amigo o grabándote.

    Cuanto más lo ensayes, más natural se volverá tu forma de explicar… Y más clara será tu idea.