Etiqueta: Ética académica

  • El mito del arquitecto súper estrella (y por qué es hora de romperlo)

    Zaha Hadid. Tadao Ando. Rem Koolhaas. Le Corbusier. Frank Gehry.

    Nombres que suenan como leyendas, referentes que aparecen en todos los libros, revistas y cuentas de Instagram de arquitectura. Parece que ellos (y solo ellos) “inventaron” la arquitectura contemporánea.

    Que sus obras son geniales porque sí, como si una chispa divina los hubiera tocado.

    Pero… ¿y si te dijera que la arquitectura no la hace una sola mente brillante, sino muchas manos, voces y decisiones compartidas?

    Hoy vamos a hablar del paradigma del arquitecto súper estrella (y por qué necesitamos una visión más colectiva y humana en la arquitectura).

    La narrativa del genio solitario

    Durante décadas, la figura del “arquitecto super estrella” ha sido central en la cultura arquitectónica.

    Se nos enseña que los grandes proyectos nacen de una mente brillante que lo define todo: el concepto, la forma, la materialidad, el discurso. Como si fueran artistas absolutos.

    Y sí, muchos de ellos han hecho aportes fundamentales, pero esta visión es parcial, idealizada y poco realista.

    La arquitectura no se hace solo con ideas: se construye con equipos y ninguno de esos grandes nombres trabajaba en solitario.

    Detrás de cada obra hay colaboradores, dibujantes, ingenieros, asesores, obreros, diseñadores de interiores, asistentes, modeladores, clientes, incluso pasantes.

    Y aunque el arquitecto estrella firme el proyecto… no lo hizo todo.

    Pensar que una persona resuelve todo un proyecto, invisibiliza el verdadero proceso arquitectónico, que es complejo, colectivo y lleno de decisiones compartidas.

    Equipo de trabajo del despacho Zaha Hadid Architects, donde trabajan más de 500 empleados.

    ¿Por qué esto es importante para los estudiantes?

    Porque muchas veces, sin darnos cuenta, caemos en esa trampa: Queremos diseñar como si fuéramos Zaha Hadid en segundo semestre, creemos que si alguien nos ayuda, el proyecto ya no es “nuestro”, nos da pena pedir apoyo porque sentimos que “el genio trabaja solo”, idealizamos al maestro que “lo sabe todo”, y tememos decir que no entendemos algo.

    Y eso genera frustración, agotamiento y una visión poco saludable del aprendizaje.

    La universidad es el mejor lugar para aprender a hacer equipo.

    Muchos estudiantes ven el trabajo en equipo como una carga, pero en realidad, es una de las habilidades más valiosas que puedes desarrollar.

    Saber colaborar, repartir tareas, comunicar ideas, respetar tiempos, resolver conflictos y sumar talentos… es algo que te va a servir tanto en el aula como en la vida profesional.

    Y sí: a veces el trabajo en equipo es difícil, pero es ahí donde se forjan los arquitectos que saben liderar sin aplastar, que saben escuchar y construir en conjunto.

    En la vida laboral, el trabajo en equipo no es opcional, una vez fuera de la universidad, te das cuenta de que ningún proyecto se resuelve en solitario, necesitas a otros: renderistas, dibujantes, ingenieros, especialistas, proveedores, clientes, autoridades, albañiles.

    Y si no sabes trabajar con ellos, tu proyecto no va a avanzar. Así de simple. El arquitecto no puede (ni debe) ser una figura mesiánica.

    Necesitamos arquitectos que sepan pensar, pero también colaborar, gestionar, adaptarse y sumar.

    Conclusión: menos estrellas, más constelaciones

    Está bien admirar a los grandes nombres. Inspírate en ellos, estúdialos, aprender de sus obras.

    Pero no los pongas en un pedestal imposible, recuerda que la arquitectura es un oficio compartido, y qué no se trata de ser un dios moderno, sino de saber colaborar, escuchar, sumar, construir con otros.

    La verdadera arquitectura no está en una firma famosa, sino en la capacidad de transformar una idea en espacio… y eso, siempre, se logra en equipo.

  • ¿Está mal usar ChatGPT en arquitectura? Una guía honesta

    Desde hace un tiempo la inteligencia artificial se ha colado en las universidades, en los talleres y hasta en nuestras desveladas, es cada vez mas frecuente consultar en estos medios para «investigar». No solo ChatGPT, sino Gemini, DeepSeek e incluso Siri son cada vez más potentes y difíciles de detectar.

    Muchos estudiantes de arquitectura ya lo usan para redactar, buscar ideas, organizar entregas o incluso para entender conceptos complejos.

    Pero entre lo útil y lo cómodo hay una línea delgada, y vale la pena preguntarnos: ¿Qué tan honesto es usar una IA en tareas escolares? ¿Y cómo podemos sacarle provecho sin perdernos lo valioso del proceso académico?

    La respuesta corta (y polémica) es que sí, claro que lo puedes usar IA, sería tonto tener la tecnología al alcance de la mano y no aprender a usarla e integrarla a nuestros flujos de trabajo, incluso no usarla podría dejarnos en desventaja con otros profesionistas que integran la herramienta de manera eficiente.

    Pero la IA no debe usarse para dejar que piense por ti, porque eso te convierte en un eslabón del cual podemos prescindir: “¿Si yo directamente puedo encargar a una IA que haga tu trabajo, para que necesito contratarte?”

    Empecemos por lo obvio: ChatGPT es una herramienta, no un atajo mágico. No va a pensar tu proyecto, ni va a resolver tu concepto espacial, ni va a sustituir tu criterio arquitectónico.

    Lo que sí puede hacer (y muy bien) es ayudarte a:

    • Redactar textos más claros o mejor estructurados (memorias, fichas, descripciones).
    • Organizar tus ideas cuando estás bloqueado.
    • Generar listas, esquemas, cronogramas o resúmenes de lectura.
    • Rebotar ideas cuando no tienes con quién conversar sobre tu proyecto.
    • Traducir tecnicismos o explicarte conceptos difíciles.

    Pero aquí la palabra clave es “ayudarte”, la idea es tuya, pero empleas la herramienta para refinarla y pulirla. Si solo copias y pegas sin entender nada, no estás haciendo arquitectura: estás haciendo trampa contigo mismo.

    ¿Entonces está mal usarlo? No… siempre y cuando la uses con conciencia. El problema no es usar ChatGPT, el problema es dejar que haga todo por ti sin reflexionar ni aprender en el proceso, porque como estudiante te estás perdiendo la oportunidad de reflexionar, cometer errores y aciertos, pero sobre todo, de aprender (que es el principal objetivo de los maestros al encargarte tarea).

    Porque el valor de la carrera de arquitectura no está solo en el resultado final, sino en cómo llegas ahí: En cómo conectas ideas, resuelves contradicciones, representas lo que imaginas, y eso, por ahora, ninguna IA puede vivirlo por ti.

    Pautas para usar ChatGPT sin perder la esencia del aprendizaje:

    • Úsalo como asistente, no como autor: Deja que te acompañe, que te sugiera, que te ayude a ordenar. Pero toma tú las decisiones. Cambia, adapta, cuestiona lo que la IA te propone.
    • Revísalo todo: ChatGPT se equivoca. A veces inventa autores, fechas o datos. Otras veces usa definiciones muy generales. Siempre revisa lo que obtienes.
    • Personaliza lo que te da: agrega tu voz, tu experiencia, tu forma de pensar. Una memoria de proyecto sin tu sello personal pierde valor y se vuelve genérica.
    • Complementa, no sustituyas: Si usas ChatGPT para entender un concepto, luego busca una fuente académica, léela y relaciona. No te quedes solo con el resumen.
    • Sé transparente con tus profesores: Muchos docentes están abiertos al diálogo. Puedes decir “me ayudé con IA para estructurar el texto, pero lo desarrollé yo”. Eso es honesto.

    Conclusión: no es trampa si lo usas bien

    ChatGPT no es el enemigo, ni tampoco la solución a todos tus problemas. Es como un lápiz más sofisticado: si lo usas con intención, puede ayudarte a mejorar.

    Pero si lo usas sin criterio, te perderás lo más importante de estudiar arquitectura: aprender a pensar por ti mismo.

    Úsalo con inteligencia, con honestidad, y como parte de tu proceso. Porque la arquitectura —como muchas cosas— no se trata solo de llegar, sino de cómo te transformas en el camino.

    ¿Te interesa profundizar mas en el tema? Te invito a leer el siguiente articulo:

    https://www.compilatio.net/es/noticias/enganar-con-chatgpt