No es personal, es proyecto: recibir retroalimentación sin morir en el intento

Pocas cosas generan más nervios en la carrera de arquitectura que una crítica de proyecto. Ahí estás tú, parado frente a tus planos, maqueta o láminas, con el corazón en la mano… y del otro lado, el maestro (o peor aún, el jurado) soltando comentarios que pueden sentirse como ganchos al hígado.

Pero ¿y si te dijera que esas críticas —aunque duelan— pueden ser tu mejor herramienta para crecer como arquitecto?

La retroalimentación no es un ataque personal

Primero lo primero: cuando alguien te da retroalimentación sobre tu proyecto, no te está atacando a ti como persona. Están hablando de los resultados palpables del trabajo, no de tu valor como arquitecto ni de tu talento (ni tus desvelos o las horas invertidas).

Tú no eres tu proyecto, como estudiante te encuentras en un proceso de aprendizaje donde es válido (e incluso esperable) que cometas errores.

En arquitectura, a veces caemos en la trampa de casarnos emocionalmente con nuestras ideas. Pero hay que aprender a despegarnos del ego. Escuchar no significa rendirse, significa estar dispuesto a mejorar.

Tips para tomar retroalimentación de forma constructiva

  • Respira y escucha con calma: Aunque al principio suene duro, respira profundo. No interrumpas, no pongas barrera de inmediato. Escuchar activamente es parte del proceso de aprendizaje.
  • Toma notas (¡y no sólo mentales!): Lleva una libreta o abre una nota en tu celular. Apunta lo que te dicen, incluso si en ese momento no estás de acuerdo. Después, con cabeza fría, puedes volver a leer y analizar.
  • No te defiendas por impulso: Una respuesta clásica es “no me dio tiempo” o “sí lo pensé, pero no lo puse”. Trata de evitar justificaciones al instante. Mejor, pregunta: “¿cómo podría mejorar esto?” o “¿qué parte no se entendió bien?
  • Filtra lo útil (y suelta lo que no): No toda crítica es oro. Hay comentarios útiles, otros confusos y algunos que simplemente no aplican. Aprende a identificar qué sí te sirve y qué puedes dejar ir sin tomártelo personal.
  • Vuelve al proyecto con nuevos ojos: Después de la crítica, dale espacio al proyecto. Regresa a él con otra perspectiva y pregúntate: ¿Qué puedo ajustar? ¿Qué idea se fortaleció con la retroalimentación?

La crítica es un acto de respeto

Aunque no lo parezca, cuando un profesor o colega se toma el tiempo de revisar y comentar tu trabajo, está invirtiendo en tu crecimiento. La crítica bien intencionada no busca humillar, sino ayudarte a ver lo que tal vez tú no ves aún.

Claro, no todos los comentarios están bien formulados ni todos los críticos tienen tacto. Pero parte de tu formación también es aprender a decodificar esas observaciones y transformarlas en estrategias de mejora.

La crítica es parte del diseño

En arquitectura, el diseño nunca es individual ni final. Siempre hay revisión, ajuste y mejora. Aprender a recibir retroalimentación con apertura es clave para crecer como diseñador y como profesional.

Incluso a nivel profesional, siempre te encontraras con el contrapunto del cliente, no se trata de tener siempre la razón, sino de estar dispuesto a hacer mejores preguntas y encontrar mejores soluciones.

Así que la próxima vez que estés frente a una crítica, recuerda: no estás en un juicio… estás en una conversación y el objetivo es optimizar la propuesta de diseño.

Comentarios

One response to “No es personal, es proyecto: recibir retroalimentación sin morir en el intento”

  1. Avatar de Ricardo Cantún

    Coincido con que las críticas no deben tomarse como un ataque personal, aunque es verdad que a veces olvidamos esto debido al estrés antes de una entrega. Lo que más me interesó del texto es que logra expresar algo que muchos sentimos pero no sabemos expresarlo con palabras.

    No todos los docentes critican para establecer su autoridad; sin embargo, también seamos sinceros, algunos la utilizan de esa manera. Afortunadamente, con muchos no sucede esto y se agradece cuando la crítica viene desde el respeto y la intención genuina de ayudar a mejorar. Justamente eso convierte el momento de revisión en un espacio de aprendizaje, no de juicio.

    Personalmente, hubo puntos que había pasado por alto, y leerlos en este formato como una especie de guía me pareció no solo útil, sino oportuno (mañana tengo revisión jaja). Ojalá más espacios como este sirvan para reforzar que estamos aquí para crecer, y que saber recibir retroalimentación también es parte de ser mejores arquitectos.

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